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Inicio con tres observaciones que guían, a su vez, el desarrollo de estas líneas. Primera, con exposiciones como estás, Sylvia Ordoñez. Vientos del Norte. Arturo Marty, Vientos del Norte, ambas homenaje a los pintores, la Pinacoteca de Nuevo León demuestra que, de entre las instituciones estatales dedicadas a la cultura, es, probablemente, la que mejor entiende cuál es su papel y cómo debe ser su funcionamiento. Nunca, desde que se encuentra en el Espacio Cultural de Colegio Civil, que yo recuerde, le ha quedado mal a los productores plásticos de la ciudad.

Segunda. Notaron que me he referido a la inauguración (nov. 7) de dos exposiciones individuales que se llevan a cabo simultáneamente, la de Sylvia Ordoñez y la de Arturo Marty, aunque en la página de CONARTE se anuncian como una sola que es como yo creo que debió haber sido, y a menos que se trate de una decisión del curador de las muestras o de los propios autores, no encuentro otra explicación, cuando no sólo se les conoce como pareja, sino que son una de las  más respetadas y admiradas en el medio. Y aunque sus trabajos no tengan nada que ver entre sí (imposible hablar de influencias, ascendencias o correspondencias), expongan generalmente de manera individual, es cierto que no por ello dejan de compartir una serie de principios o ideas respecto a su quehacer.

Tercera. Sorprende que en ningún momento se hable, precisamente, de una de esas líneas de desarrollo estético que comparten y que, en su momento, los catapultó a nivel nacional e internacional. Quizás se deba a que la misma idea, después de haber sido utilizada hasta la saciedad perdió atractivo y se ha convertido, incluso, en una especie de anatema. Me refiero al Neo-Mexicanismo que durante los años 80´s y buena parte de la siguiente década, fue la tendencia preponderante en el arte mexicano y que sirvió para dar a conocer a nivel internacional a productores como Enrique Guzmán, Rodolfo Morales, Nahum B. Zenil, y entre los nuestros a Enrique Canales, Julio Galán, Sylvia Ordoñez y Arturo Marty.

frutero ovalado

Gran frutero. 2014

No se puede negar que el Neo-Mexicanismo, como concepto estético, dejó de funcionar muy rápido para asumir otro más amplio, el de la Post-modernidad (de hecho habría que discutir si el Neo-Mexicanismo es parte de la Post-Modernidad o solo es el puente que sirvió para el arribo de la contemporaneidad), y que su sospechosa connivencia con el mercado del arte, hizo que terminara convirtiéndose en arte comercial, tampoco se puede negar que hubo y que hay productores que se mueven a sus anchas dentro de estas ideas; en los que lo nacional, lo “típico” mexicano, aflora en sus obras de manera natural. Es el caso de estos dos pintores.

fruteros azules

Jarrones, Orquídeas y columnas. s/f

¿Cómo negar que son nacionales esos fruteros que desbordan mangos, papayas, plátanos, naranjas, manzanas y van adornados o sobre fondos de generosas y brillantes hojas de palma? ¿Cómo no van a ser nuestros esos jarrones de talavera que se visten con rosas o flores de la región?, ¿Cómo no ver en estas pinturas un gusto barroco que paga cuota con las aplicaciones de hoja de oro, pero también con discretas citas a las columnas salomónicas por ejemplo? Y no es sólo el producto de nuestra tierra lo que llama su atención sino también el arte mexicano en el apogeo de su fama internacional, ¿no es esta extraordinaria Silla verde (2015), un tributo a María Izquierdo?

lasillaverde

Silla verde. 2015

Y en el caso de Arturo, estos elementos “identitarios” como el nopal, se multiplican en su trabajo apareciendo bajo diferentes formas (Sin título del 94, El nopal, 1989,), pero más interesante aún –y que yo no había detectado antes—es su gusto por la pintura religiosa (La última cena, 2008, otra Sin título también del 94, la que recrea la historia de Susana y los viejos, las dos versiones de la torre de Babel, 202, 2009), una temática más mexicana, digamos, por los antecedentes Novohispanos, pero también por el gusto por lo incognoscible.

 

nopal

El nopal. 1989

susanaylosviejos

Sin título. 1994

Por último, se trata de una gran oportunidad para conocer y apreciar una buena cantidad de obra de estos dos pintores que sin duda han dado prestigio y fama al quehacer local.

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
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