Hoy por la tarde se inaugurará el evento denominado Luz del Norte, Foto, 2019 en las instalaciones de la Fototeca del CONARTE en el Parque Fundidora (Nave I). Según lo entiendo este es el tercer año consecutivo que se realiza y en el se incluyen diálogos, conferencias, exposiciones, talleres y revisión de portafolios, todo, obviamente, relacionado con la fotografía.

Como asociación civil Luz del Norte se fundó en el 2017 y ese mismo año organizó con el apoyo, entre otros, del CONARTE el 3er. Concurso de Fotografía contemporánea de México. Al año siguiente y dentro del XVI Encuentro de fotografía/Festival Nuevo León Foto, 2018 (evento del entonces llamado Gremio de fotógrafos), se realizó el 1er. Concurso de fotografía contemporánea de Latinoamérica. Entonces, no puede menos que llamar la atención que este año, después de haber probado las bondades de los eventos organizados anteriormente, desaparezca, prácticamente, cualquier participación del CONARTE o de la comunidad local de fotógrafos (el gremio pues), como fue el año pasado. Entiendo, más no justifico, lo que ya es una constante, la falta de presupuesto del CONARTE como explicación del porque no tiene una participación más activa en la organización de este evento (más allá de facilitar las instalaciones), sólo así, insisto, se entendería este discreto retroceso.  Ahora sí que no querer aparecer en la foto cuando ya te pusieron la mesa y no te costó, es inconcebible, a no ser por puritita vergüenza. Otra u otras razones serían mera especulación o si las hay deberían ser claras y públicas. La relación entre el CONARTE y esta asociación puede ser no solo sencilla, sino ejemplo de cómo, en tiempos de recortes presupuestales, es posible seguir ofreciendo eventos de calidad, siempre y cuando se logren alianzas estratégicas con la sociedad civil y/o los mismos productores.

Hace una semana hablaba de que para que terminará de madurar un mercado de arte en la ciudad (no importa si grande o chico, sus dimensiones y alcances depende del tamaño y expectativas generales de la ciudad, de la sociedad regiomontana en su conjunto), era necesario que exista, a la par de objetivos y procedimientos claros y expeditos, una articulación entre todos los elementos que participan en él y lo hacen posible –al mercado–. Me parece que es lo mismo, mutatis mutandis, en este caso. Me refiero, a la existencia de un entorno favorable al crecimiento y consolidación de la práctica, difusión y coleccionismo de la fotografía.

Creo que todos sabemos y estamos de acuerdo con que entre los objetos simbólicos que circulan en la ciudad, la fotografía, no solo está entre los más recientes en ser considerados así –Arte–, sino que, por sus propias características, por su naturaleza, suele considerarse inferior a otras formas u objetos de este tipo. Aunque no exista una sola explicación para esta situación, creo que mucho pudiera corregirse, si hubiera más y mejores exposiciones, galerías especializadas, preparación profesional entre los productores, más discusión en torno a la fotografía con la finalidad de sensibilizar al público y, entre otras muchas, la formación de verdaderas colecciones. Y, entre esas otras muchas, se encuentra, precisamente, el aprovechamiento de eventos como al que nos hemos estado refiriendo, que logran concentrar en unos cuantos días, una serie de actividades encaminadas a lo que ellos mismos se han puesto como misión, esto es, promover y difundir la diversidad de la fotografía, al cumplirla colman algunas de las necesidades de las que hemos hablado y que son requisito para el fortalecimiento de todo el quehacer fotográfico en la ciudad, en especial del que se ha dado en llamar de Arte o personal.

Más allá de estar a favor o en contra de este evento o cualquier otro, de esta o aquella persona, de tal o cual exposición, lo importante, creo yo, es pensar en qué es lo que le conviene a Monterrey para convertirse en una referencia cultural en y del noreste de México, que es el lugar donde yo quiero vivir.

Hoy por la tarde se inaugurará el evento denominado Luz del Norte, Foto, 2019 en las instalaciones de la Fototeca del CONARTE en el Parque Fundidora (Nave I). Según lo entiendo este es el tercer año consecutivo que se realiza y en el se incluyen diálogos, conferencias, exposiciones, talleres y revisión de portafolios, todo, obviamente, relacionado con la fotografía.

Como asociación civil Luz del Norte se fundó en el 2017 y ese mismo año organizó con el apoyo, entre otros, del CONARTE el 3er. Concurso de Fotografía contemporánea de México. Al año siguiente y dentro del XVI Encuentro de fotografía/Festival Nuevo León Foto, 2018 (evento del entonces llamado Gremio de fotógrafos), se realizó el 1er. Concurso de fotografía contemporánea de Latinoamérica. Entonces, no puede menos que llamar la atención que este año, después de haber probado las bondades de los eventos organizados anteriormente, desaparezca, prácticamente, cualquier participación del CONARTE o de la comunidad local de fotógrafos (el gremio pues), como fue el año pasado. Entiendo, más no justifico, lo que ya es una constante, la falta de presupuesto del CONARTE como explicación del porque no tiene una participación más activa en la organización de este evento (más allá de facilitar las instalaciones), sólo así, insisto, se entendería este discreto retroceso.  Ahora sí que no querer aparecer en la foto cuando ya te pusieron la mesa y no te costó, es inconcebible, a no ser por puritita vergüenza. Otra u otras razones serían mera especulación o si las hay deberían ser claras y públicas. La relación entre el CONARTE y esta asociación puede ser no solo sencilla, sino ejemplo de cómo, en tiempos de recortes presupuestales, es posible seguir ofreciendo eventos de calidad, siempre y cuando se logren alianzas estratégicas con la sociedad civil y/o los mismos productores.

Hace una semana hablaba de que para que terminará de madurar un mercado de arte en la ciudad (no importa si grande o chico, sus dimensiones y alcances depende del tamaño y expectativas generales de la ciudad, de la sociedad regiomontana en su conjunto), era necesario que exista, a la par de objetivos y procedimientos claros y expeditos, una articulación entre todos los elementos que participan en él y lo hacen posible –al mercado–. Me parece que es lo mismo, mutatis mutandis, en este caso. Me refiero, a la existencia de un entorno favorable al crecimiento y consolidación de la práctica, difusión y coleccionismo de la fotografía.

Creo que todos sabemos y estamos de acuerdo con que entre los objetos simbólicos que circulan en la ciudad, la fotografía, no solo está entre los más recientes en ser considerados así –Arte–, sino que, por sus propias características, por su naturaleza, suele considerarse inferior a otras formas u objetos de este tipo. Aunque no exista una sola explicación para esta situación, creo que mucho pudiera corregirse, si hubiera más y mejores exposiciones, galerías especializadas, preparación profesional entre los productores, más discusión en torno a la fotografía con la finalidad de sensibilizar al público y, entre otras muchas, la formación de verdaderas colecciones. Y, entre esas otras muchas, se encuentra, precisamente, el aprovechamiento de eventos como al que nos hemos estado refiriendo, que logran concentrar en unos cuantos días, una serie de actividades encaminadas a lo que ellos mismos se han puesto como misión, esto es, promover y difundir la diversidad de la fotografía, al cumplirla colman algunas de las necesidades de las que hemos hablado y que son requisito para el fortalecimiento de todo el quehacer fotográfico en la ciudad, en especial del que se ha dado en llamar de Arte o personal.

Más allá de estar a favor o en contra de este evento o cualquier otro, de esta o aquella persona, de tal o cual exposición, lo importante, creo yo, es pensar en qué es lo que le conviene a Monterrey para convertirse en una referencia cultural en y del noreste de México, que es el lugar donde yo quiero vivir.

 

Publicado por Milenio Diario
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