¿Quiénes son?

El día de ayer, al revisar el periódico matutino, me encuentro una nota que habla de una señorita que pinta y que desea presentar su obra más reciente en Monterrey o fuera de la ciudad. Lo interesante no es eso sino que esta persona cuenta en su haber con otras exposiciones tanto en San Pedro (sic), como en los Estados Unidos, o sea, se trata de una profesional, desconocida en nuestro medio, pero seguramente, no solo conocida, sino bien recibida y aplaudida en muchos otros lugares.

Semana tras semana nos topamos con notas como esta, mujeres y hombres, que arrastrados por la fiebre creativa, pintan, esculpen, dibujan o fotografían, exponen, venden y son aclamados; sobra decir que se trata de productores pobremente conocidos o incluso menospreciados por los medios tradicionales del arte.

Llamo la atención sobre estos casos no porque crea que deban ser reivindicados, ayudados a saltar la barrera que los separa del sacrosanto campo del Arte, sino que su presencia me parece un fenómeno de primer interés que debería ser ampliamente investigado pues a su través conoceríamos parte de los cambios que se están sucediendo en este terreno que dista mucho de ser aquel en el que los productores se distribuían por igual entre profesionales y amateurs. Ante un ambiente cada vez más enrarecido por los delirantes discursos de los curadores, el Glam del las grandes galerías, ferias y casas de subasta, de trayectorias prefabricadas que duran lo que un fuego artificial, hay un contingente de productores cada vez más amplio, interesados o no por la luz de los reflectores, que se encuentra trabajando de acuerdo, cada quien, a una determinada idea que se han hecho sobre qué y cómo debe ser el arte, independientemente de lo que suceda del otro lado de la barda.

Llevar a cabo una investigación sociológica de estos otros productores (por llamarlos de alguna manera y distinguirlos de los que siguen el camino de las galerías, los premios, las becas, etc.), nos permitiría conocer su grupo o grupos de edad, nivel socioeconómico, preparación, distribución por género, preferencias estéticas, medio o medios empleados preferentemente para la producción de su trabajo, circulación de su obra, compradores, etc. Estoy seguro que los resultados que arrojara tal investigación serían mucho más sorprendentes que lo que creemos.

Hace años elaboramos la hipótesis de que todas las personas que militaban en el amplio campo del amateurismo, tuvieran o no mayores aspiraciones, eran algo así como el combustible indispensable para que siguiera ardiendo la gran pira del Arte; en otras palabras, para que hubiera grandes productores era necesario que muchos otros se quemaran en el anonimato, pues de esta manera se mantenía en marcha un mercado que entendía y distinguía la diferencia entre unos y otros. Hoy día ya no estoy tan seguro de esta explicación, antes al contrario, creo que se ha ido formando una especie de red o redes alternas en las que todos estos productores encuentran cabida independientemente de lo que produzcan.

De entre otros, un aspecto que encuentro fascinante, es que la mayor parte de la obra que producen poco o nada tiene que ver lo que se hace del otro lado, es decir, pareciera que desconocen cómo ha ido evolucionando la producción, por ejemplo, de la pintura y siguen, en consecuencia, recurriendo al naturalismo, preferentemente de filiación hiper, como fin último del Arte. Lo que los hace atractivos no es el producto retrogrado que entregan al público, sino que es gracias a ellos que se mantienen con vida ideas como esta, son ellos, en parte, los responsables de que el gran púbico siga creyendo que la pintura, para que valga la pena, para que se eleve al rango del Arte, ha de ser hiper-naturalista, y como hay buenos realizadores (se debe reconocer que en este otro grupo, se encuentran no solo buenos, sino muy buenos productores fieles cada quien, como ya apunté más arriba, a su propia idea del Arte).

Pintores, dibujantes, fotógrafos, ilustradores y hasta grafiteros con exposiciones y trabajos en Melbourne, Barcelona, Boston, o el Cairo, forman parte de este contingente del que poco sabemos a no ser porque de vez en vez se logra colar por las noticias de la prensa tradicional. Un dato extra que no se puede despreciar: este otro grupo es el que satisface las necesidades estéticas de la mayoría de la población independientemente de su nivel socioeconómico, ¿son o no importantes?

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
Ver también http://www.veryrepresentar.blogspot.com

 

Mimesis

IMG_0302Mimesis es un concepto a la vez vago y complejo, con una rica historia que se remonta a la antigüedad, unido, por otra parte, a una cierta concepción de las obras de arte. Para no entrar a mayores discusiones, digamos que se trata de la habilidad o capacidad de imitar algunas propiedades del medio a fin de pasar desapercibido o de ser confundido con él. Una de las palabras que empleamos para no decir Mimesis, es la de camuflaje, a través de ella se entiende más fácilmente este concepto aunque no lo cubra por completo.

No me cabe duda de que uno de los eventos que evidencian el fin del siglo XX, incluso de la Modernidad, es la apertura de China continental a partir de los años ‘70 del siglo pasado. Hoy día nadie pone en duda su importancia comercial, industrial y económica a nivel mundial, a la vez que no deja de sorprender con sus logros deportivos, la antigüedad y riqueza de su historia y cultura, así como con su decisiva irrupción en el mundo del arte contemporáneo (este rápido plumazo sobre China de ninguna manera desconoce los muchos y serios problemas que el país tiene en materia de libertades individuales, derechos humanos, repartición de la riqueza, relaciones internacionales, sustentabilidad, medio ambiente, etc.)

Una buena parte de las expectativas que despertó la apertura de China, fue el ver de qué manera se “ajustaba” o interactuaba con la cultura occidental (tomando en cuenta lo que significó, entre otros eventos, la Revolución Cultural, y prácticamente una década después, en 1989, la matanza de Tianamén), qué posición asumiría respecto a ella. La gran sorpresa, o al menos una de ellas, fue no sólo que el país había desarrollado su propia versión de arte contemporáneo, sino que la misma le servía de plataforma para su rápida incorporación al mundo de la producción occidental, e incluso, rebasarlo con relativa facilidad.

No es este el lugar ni el espacio ni mucho menos la persona indicada para explicar este fenómeno, mas lo cierto es que la escena mundial no está completa hoy día sin la participación de los productores chinos. Uno de ellos, por cierto muy publicitado en el ámbito internacional, es Liu Bolin (Shandong, 1973), quien a partir del pasado 16 de junio, presenta cerca de una veintena de trabajos pertenecientes al proyecto denominado Camaleón, título, también, de la exposición montada en las galerías 1 y 2 del Centro Roberto Garza Sada de la Universidad de Monterrey (CRGS de la UDEM).

IMG_0305

Si habría que destacar estos trabajos, lo haría por ser un excelente ejemplo del tipo de obra que hoy llamamos mixed o multi-media, ya que es producto de la interacción de la pintura con la instalación, la fotografía e incluso la escultura, además de ser un trabajo que únicamente puede producirse en grupo, mediante un equipo de producción y comunicación perfectamente coordinado. Sin ser una propuesta novedosa (de hecho se puede decir que la obra-efecto, está tomada del teatro o del mundo de los espectáculos circenses, de donde se ha saltado innumerables veces al cine o, incluso, al arte mismo), la posibilidad de que Bolin se mimetice con una amplia variedad de situaciones y objetos, no deja de resultar atractiva para el gran público; ver, por ejemplo, la fotografía de una desvencijada barda de metal y de pronto caer en cuenta que en ella o ante ella o parte de ella misma, es el productor, siempre resulta asombroso.

IMG_0308

IMG_0309 (1)  Para que la idea de confundirse con el medio, de identificarse con él y/o de imitar sus cualidades para no ser visto, funcione lo mejor posible, hay que contar con un equipo que analice a detalle las propiedades del medio, color, textura, luz, distribución, volumen, etc.; que se comunique con otro equipo, el de producción, es decir, el que será responsable de llevar esas características a la cara, cuerpo y vestido de Bolin –quien es el que se “pierde” en el ambiente-, de producirlas, pintarlas, añadirlas, sujetarlas, a fin de que alcanzar el efecto deseado. Una vez logrado lo anterior, entra en juego otro equipo, el responsable de fotografiarlo, el de crear la obra final que se presentará al público. En resumen, la obra que observamos pasa por tres etapas, la de producción-instalación, la del performance, y la de exhibición.

Y, finalmente, a todo lo anterior habría que sumarle la calidad de los objetos que se presentan, es decir la impresión y montaje de las fotografías que se muestran. Todo reunido logra conformar una muy buena exposición, lástima que no dure más tiempo (hasta el 15 de agosto) como para que todos los alumnos del CRGS tuvieran oportunidad de ver y aprender algo más sobre el arte contemporáneo.

 

Publicado originalmente por Milenio Diario
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com

México después de Wyman

FullSizeRender (13)Como saben, el viernes pasado (día 12) el MARCO abrió las puertas de su nueva exposición, De ida y vuelta Íconos urbanos, dedicada a la amplia trayectoria del diseñador norteamericano Lance Wyman (Nueva Jersey,1937). La muestra fue originalmente concebida y organizada, o si prefieren curada, por Pilar García del MUAC, Museo Universitario de Arte Contemporáneo, de la Ciudad de México; como no tuvimos la fortuna de verla en su emplazamiento original, no sabemos qué versión es la que llega a Monterrey. En verdad, no es importante el dato pues lo que se juzga es lo que se presenta, sin embargo, yerros o aciertos presentes podrían ser explicados y hasta justificados por la ausencia o exceso de material museable.

Me parece que está fuera de toda duda la importancia del trabajo de Wyman, como el de muchos otros diseñadores que actuaron justo en ese momento, a mediados del siglo XX, cuando todo estaba cambiando, cuando todo estaba preparándose para un cambio importante de paradigmas. Si hoy nos podemos mover con cierta facilidad entre los botones del ordenador, los teléfonos móviles, el metro, los aeropuertos y centros comerciales, por hablar sólo de algunos de los aparatos que empleamos a diario y los lugares en que se consumen la vida cotidiana, se debe a ellos precisamente –los diseñadores-, pues son quienes empezaron a alimentar nuestra alfabetidad visual a través de la aplicación y uso de las unidades más elementales, los aquí identificados como íconos; en otras palabras, son ellos, estos diseñadores sesenteros, los que empezaron a convertir la palabra en imagen, un idioma, una forma de comunicación, ostensiblemente, más sencilla de comprender por todos (esto fue posible también, por supuesto, gracias a la intervención de los Jakobson, Eco, MacLuhan, Berger, Moles, Barthes, Calabrese, quienes explicaron desde la teoría la vida y efectos de estas otras imágenes en la cultura postmoderna).

Si a lo anterior le sumamos la presencia de Wyman en México a partir de 1968, y cómo es que modificó o, si se prefiere, cómo es que contribuyó a la formación de una cultura visual mucho más contemporánea en el país (su trabajo se suma a lo iniciado por los productores de la Ruptura y continuado por Los Hartos y Los Grupos, entre otros), teniendo presente, además, no sólo la incorporación de la visualidad a la vida urbana y cotidiana, sino su impacto en la educación y formación de los diseñadores gráficos, que a partir de entonces empiezan a vivir su gran momento de creatividad y reconocimiento social, nos daremos cuenta de que el tema es central en la comprensión de la cultura actual.

FullSizeRender (17)

Y así podríamos seguir hablando de la importancia y papel fundamental que hoy en día juega el diseño gráfico, la infografía, la señalética, la diagramación, y cómo fue que Wyman y asociados así como creativos de todo el mundo han contribuido a ello. Pero resulta que la exposición en sí misma es mala, no porque carezca de información, no se haya investigado lo suficiente, o no se haya contado con los recursos museográficos necesarios, sino porque, paradójicamente, visualmente es pobre. Falta, por otra parte, contextualizar, explorar consecuencias, darle seguimiento a los proyectos de aquel entonces y a los actuales, hablar con los usuarios, con los socios mexicanos, los patrones que lo contrataron, y más sabiendo que hubo cuentas regias, de las más importantes en el país, que solicitaron sus servicios (para no ir más lejos el propio MARCO). Mucho de lo que echo de menos lo aportó el propio Wyman en la conferencia que ofreció un día antes de la apertura de la exposición y que repite y enriquece en los vídeos que están repartidos por las diferentes salas que ocupa la exposición. Curiosamente, como digo arriba, toda esta información no se traduce visualmente, así que salvo la ampliación y repetición de los logos e íconos diseñados, algunos de sus bocetos a mano, tres de los símbolos escultóricos (el Alce, el Reloj de Arena y el logo del MARCO), y una mala representación de un vagón del Metro de la ciudad de México, lo demás es plano y sin atractivo visual. Puesto que todo quedó más o menos apretado en las 4 salas en las que se despliega la muestra, pudiera dar otra impresión (salvo la última parte-sala, la de los logos institucionales, que de plano quedó sobradísima), pero no es así, la muestra es pequeña.

FullSizeRender (20)

Hacer, proyectar, organizar, una exposición como la presente, de un personaje tan importante, debe ser muy complicado y demandante, ojalá todos los que la visiten alcancen a ver el valor y trascendencia del tema que se presenta y consideren que también la sola información es material suficiente para una exposición, a la vez que por sí puede justificarla.

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com

Lo que no se ve

maxresdefault

Por lo general cuando se habla de cultura, erróneamente pensamos en las artes y de estas en las visuales de preferencia, por lo que al decir que se debe fomentar la cultura en automático se cree en que hay que llevar a cabo diversas acciones a favor de ellas. Con esta idea en mente pensar en una institución como el CONARTE (Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León), es creer que su principal función es la de promover a las artes, pintura, escultura, fotografía, y si se tiene una concepción más amplia de ellas, se incluye entonces a la danza, el teatro, la música, el cine, etc. En síntesis, se entiende –mal- que instituciones como el CONARTE únicamente sirven para la promoción de las artes.

Sin negar lo anterior, aclaro de inmediato que esa es sólo una de sus responsabilidades, quizás la más vistosa y glamorosa, por la que todos suspiran, y en la que todos tenemos planes y programas que garantizan su éxito a corto plazo. Al margen de lo mucho que debe transformarse, de la evaluación completa a que debe someterse, y de los presupuestos que debe obtener, me gustaría dedicar las líneas que siguen a comentar otras actividades propias del CONARTE que por lo general no son tan visibles como las mencionadas pero que resultan igualmente fundamentales para la vida cultural del estado. Esto independientemente de lo que suceda en realidad, y que a su debido tiempo, como he dicho, deberá evaluarse con toda seriedad.

Crease o no, el estado cuenta ya con una serie de colecciones que con el paso del tiempo van ganando valor e importancia. Hasta ahora cada dirección o espacio (Pinacoteca, Fototeca, Centro de las Artes, Museo de Historia Mexicana, etc.) se responsabiliza de su colección, y quizás así deba ser, pero es necesario que exista la figura de la colección del estado para que pueda contar con un presupuesto o reciba fondos que le permitan ir de la adquisición de nuevas piezas a su designación como intermediario en la relación con otras colecciones lo mismo privadas que públicas, del estado o fuera de él.

Aunque sostiene una actividad editorial relevante, es necesario que el CONARTE juegue en este renglón un papel de mayor importancia, y sobretodo que garantice, hasta donde es posible hacerlo, su máxima distribución, pues de nada sirve imprimir si no llegan al público los ejemplares. Por otro lado, en este campo, las asociaciones o mejor dicho, las coediciones con las universidades, por ejemplo, vendrían a enriquecer y robustecer lo hecho hasta el momento.

En 20 años de existencia, el CONARTE se ha ido haciendo responsable de varios espacios físicos que requieren no sólo del diario mantenimiento sino de su constante actualización o renovación para cumplir adecuadamente con sus funciones, para hacerlas cada vez más profesionales. Por otra parte, esta responsabilidad debería extenderse y compartirse con más instituciones, no sólo en el cuidado sino también en el rescate y preservación de otros inmuebles, lo mismo para salvarlos de la picota que para regresarlos al servicio de la comunidad.

Finalmente, la atención, y todo lo que esto conlleva, a las culturas populares no sólo de la ciudad y el área metropolitana sino de todo el estado es otra de estas tareas poco lucidoras. De poco o nada nos sirve tener una capital rica, gorda, en actividades artísticas si el resto de Nuevo León no puede aprovecharlas. Dígase lo mismo de las muchas manifestaciones artísticas y culturales que suceden en los municipios y que en la capital son totalmente desconocidas o, peor aun, ignoradas.

He mencionado únicamente 4 tareas (las colecciones, la infraestructura, la labor editorial y la atención a las culturas populares) de las muchas por las que se responsabiliza el CONARTE. Promover la cultura y las artes no es andar de inauguración en inauguración, conociendo a las estrellas, o haciéndote cuate(a) de los productores, sino más bien un trabajo serio y comprometido que la mayoría de las veces se nos olvida, es cierto, porque no lo alcanza la luz de los reflectores, pero también porque más allá del socialito, a muy pocos les interesa de verdad lo que pueda suceder en estos campos. Pero no nos detengamos en vanos intentos por demostrar su valor e importancia, el reconocimiento que merece vendrá por sí mismo y más adelante en cuanto se vean, sean palpables, los resultados a los que se puede llegar. Lo más importante no es convencer a los demás del porque hay que promover la cultura y las artes, sino realmente hacerlo.

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com
Imagen: http://www.youtube.com

 

 

 

 

Sin ton ni son

Este domingo visité el Museo Metropolitano. Lo que ahí sucede, me parece, es un magnífico ejemplo de lo que puede suceder, mejor dicho, de lo que sucede, en los espacios públicos destinados a la promoción y difusión, entre otras, de las artes visuales, cuando no se cuenta con una política cultural seria, clara, expedita, continuada, consensuada, aplicada; vamos cuando, según se ve, no hay ni un plan maestro que permita entender objetivos, misión, función, servicio y actividades que debe cumplir y/o que deben suceder en el espacio en cuestión.

Por medio de la prensa me enteré que el pasado miércoles 27 se abriría al público una muestra de Yolanda Ceballos, una de los participantes en la Bienal de Arte Emergente que se exhibe en el Centro de las Artes; lo que ahí presentó me pareció y me sigue pareciendo de lo más serio e interesante, por lo que gustoso me dispuse a ver lo que sería una muestra individual de su quehacer.

A diferencia de otras ocasiones, ahora el personal del museo no sólo fue más atento que de costumbre, sino que sabía qué se exponía y en qué sala se encontraba. Hasta ahí muy bien, pero lo que sigue es, en el mejor de los casos, confuso, bizarro, sin pies ni cabeza.

También a diferencia de otras ocasiones, la planta baja se encuentra ocupada por otro expositor del que nada se sabe pues no hay mayor indicación ni de él ni de su trabajo. En la planta alta, que es donde generalmente se montan las exposiciones, se encuentran tres muestras, dos mini y una mayor, Terra Verde al parecer de Sharon Kopriva, tan extraña que no puedo ocuparme de ella; a la entrada me dice el bedel que se trata de la exposición gótica, por supuesto que de gótica no tiene nada (a menos que se trate del concepto popular que se tiene sobre la materia), y el par de textos que la acompañan ni aclaran ni se relacionan con lo que se muestra, por tanto, como dije, me es imposible decir algo más sobre ella.

FullSizeRender (2)

Las otras dos muestras resultaron ser más bien mini, y siendo mi buen amigo Marco Granados quien las curó, se podría decir que son, en todo sentido, Minimalistas. En efecto se trata de dos pedacitos de exposición separados por una majestuosa instalación, que a falta de crédito o cédula, diremos se debe al personal de la institución responsable por el montaje de las exposiciones.

FullSizeRender (1)

Ambas se presentan bajo el manto del PARAC (Programa de Alto Rendimiento en Arte Contemporáneo), por lo que quiero pensar es parte de la formación de estas personas presentarse en público con una muestra individual. La primera de estas mini-muestras, según se recorra la planta alta, sería la de Ceballos, Teoría de la transición #398. Tres escuálidos proyectos, uno de los cuales es una versión más breve de lo presentado en el Centro de las Artes. Y digo escuálidos no por los proyectos en sí, que continúo pensando son muy interesantes, sino porque en ese afán por ser muy moderno en todo, la presentación les queda pequeña, casi insignificante.

FullSizeRender (4)

La otra muestra, Coma Águila, no coma plomo de Chuma, es más mini aun, pues sólo la forman 4 piezas, una de ellas un video, que por supuesto no funciona. Como dice Granados en la cédula de presentación, lo fuerte de Chuma es la fotografía, y en esta muestra se lanza a expresarse por otros medios, lo malo es que es tan breve lo mostrado que poco o nada se puede decir sobre este paso que ha dado el productor.

FullSizeRender (8)

Como se apunta, divide ambas muestras y quizás más con ánimo de llenar el espacio concedido, una impresionante instalación hecha con material de desecho obtenido de alguna construcción, sin embargo por las reacciones y cometarios de las personas con las que tuve oportunidad de estar en el espacio, no creo que les haya quedado claro que eso era una pieza de exhibición y no el material con que se estuviera reparando el techo del Museo.

Ahora que todos andan emocionados con las elecciones y uno que otro interesado en ganar algún puesto bien harían, como he dicho, en tomar este caso como ejemplo y proponer algún destino más digno y mejor estructurado para una edificación que debiera ser, para empezar, respetada como una de las construcciones más antiguas de la ciudad. No es que estén mal las exposiciones (eso es otra cosa), pero estas deben encontrarse dentro de un plan que esté orientado hacia algo, algo que le permita al público entender qué está viendo y por qué. Ojalá de verdad, quienes suspiran por la dirección de cultura de Monterrey u otro municipio o del estado, más que llevar agua para su molino, se preocupen por fortalecer sus direcciones con sólidos planes de trabajo a largo plazo y con objetivos precisos, quizás así, acabaríamos agradeciéndoselos.

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com

 

El productor contemporáneo

i.4.jeff-koons-vanity-fair-01Taller de “Pintura” de Jeff Koons. 2014

Porque más de uno me lo ha preguntado, inicio estas líneas explicando el uso del término productor en lugar del más común y aceptado de Artista. Para ser breve, me parece que como con muchos otros términos, el de Artista, se aplica a tantos casos sin matiz o manera de distinguir entre uno y otro, que ha dejado de significar algo, o peor aún, simplemente designa a todos los que están asociados, de una u otra manera, con el espectáculo, generalmente el masivo y comercial. Así que para que no haya equivocación, yo me refiero, casi siempre, a aquellos que se encargan de la producción, ¿de qué producción? La de los objetos materiales, simbólicos, que denominamos, generalmente Arte.

Sin embargo, la historia de los artistas (una especie de sucedáneo de la historia del arte, propuesta, entre otros, por E. Gombrich) podría llevarnos a otras conclusiones. Fuera del Periodo Clásico en donde los productores son cumplidamente aceptados y premiados (pese a la condena de Platón y algunos otros), su historia –la de los productores- es una constante lucha por ser reconocidos como trabajadores liberales que no simplemente manuales que es como se les considerará a partir de que Aristóteles divida los saberes humanos en estos dos grandes rubros, los liberales y los manuales, dándole a los primeros, como se supondrá, un valor y autoridad por sobre los demás, que pasan a depender únicamente del bien hacer manual.

Luego de largos desvelos, discusiones sin fin y una que otra cabeza abandonando su cuerpo, en el siglo XVII se aceptó, por fin, que el trabajo del pintor, del escultor o arquitecto, era tan intelectual como el del más sonado poeta. Con su reconocimiento, cargos cortesanos y rentas nobiliarias, el productor –ya convertido en Artista obviamente- transitará por este siglo y el siguiente hasta llegar al XIX. Lo que sucede a partir de entonces es rico, variado y complejo, tanto que sería imposible tratar de resumirlo. Digamos simplemente que la imagen que tenemos del productor o artistas marginal, personaje entregado a la bohemia, enemigo jurado de la burguesía, víctima del mercado, e incomprendido en la grandeza de su genio, se va forjando, asumiendo distintas facetas y modalidades, solo para llegar nuevamente a los acontecimientos que marcan la mitad del siglo XX, principalmente la figura ambigua y controvertida de Andy Warhol. Es en este momento en que el productor –más artista que nunca- abandona las sombras de su oficio, la incomodidad de su taller y su proverbial pobreza, para, como si se tratara de una ave Fénix, surgir de sus cenizas, convertido no sólo en Artista (así con A mayúscula) sino en personaje central en la vida social de la gran burguesía, figura destacada del Jet Set internacional.

No hay nada que permita la comparación entre el productor aclamado por la multitud tocado por una corona de laurel, el cuasi-científico renacentista disecando cadáveres clandestinamente para descubrir las leyes eternas de la naturaleza, el revoltoso -¿revolucionario?- productor de las vanguardias tratando de encontrar el camino hacia una nueva sociedad, y el dandy que es ahora. Y no lo digo con mala intención, al contrario, busco, con este adjetivo, dar a entender, no sólo lo mucho que han cambiado, sino a lo que se enfrentan hoy día, a la serie de actividades y habilidades que han de desplegar para poder llevar a cabo su trabajo, o la que se supone debe ser su ocupación central, producir esos objetos que podrán pasar a formar parte del Arte. Relaciones públicas, contabilidad, finanzas, relaciones internacionales, negocios y administración, son otras tantas de esas actividades y conocimientos que se deben manejar para que los Artistas pueda aspirar al éxito en el complejo mundo del arte contemporáneo.

En la penúltima parte de esta historia, hubo un momento en que la vida del productor se confundió con su obra (Dalí, Warhol, Galán, Koons). Actualmente la fama del productor y el precio de sus obras se funden para dar paso a un nuevo producto que ni es mercancía común, ni símbolo popular (Ai Weiwei, Abramovic, Bosco Sodi, Cattelan), más bien se trata de una especie de ocurrencia –graciosa, satírica, crítica, reflexiva, etc.- cuando no de enseres para la decoración de los lobbys de hoteles en el medio oriente, corporativos multinacionales, bancos chinos, o resorts para multimillonarios en las islas del pacífico del sur.

A diferencia del pasado, de no más de un siglo, la trayectoria del productor contemporáneo cada vez se parece más a la de un sorprendente y bello fuego artificial que desgraciadamente es fugaz.

 

Publicado originalmente en Milenio Diario
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com
Imagen: http://www.esferapublica.org

 

¿Qué hacer con los museos?

16bf-01Noviembre, 2014. Ceremonia de reconocimiento a Erick Estrada B.
Entregan Katzir Mesa, presidente del CONARTE e Itala Schmelz, directora del Centro de la Imagen.
chris-burden-shootCris Burden. Shoot. 1971
B.B.-King-Cancels-Tour-665x385B.B. King (1925-2015)

Según el dicho uno nunca se va solo, y por desgracia así parece. El 10 de mayo, recordarán, se dio a conocer el fallecimiento de Erick Estrada Bellman, un fotógrafo, sin duda, importante para esta ciudad; se supo también que ese día Cris Burden, a la edad de 59 años, había muerto. Burden, para quienes no lo tengan presente, fue uno de los protagonistas más activos de la escena artística en los años 60 y 70 con la introducción y difusión del Performance y el arte conceptual. Algunas de sus acciones más célebres fueron, entre otras, Shoot, 1971, y V.W de 1974. Finalmente, este pasado viernes, llegó la triste noticia del deceso de BB. King, un personaje, ahora inmortal, gracias a su extraordinaria música. Que ellos y todos los demás, descansen en paz.

Fachada_MARCO-1

El día de ayer, 18 de mayo, se celebró el Día Internacional de los Museos aunque las actividades principales se desarrollaron, como es lógico, el domingo. De cualquier manera es un buen momento para reflexionar sobre estas instituciones, su pasado, pero sobretodo, su presente y futuro.

Como sabemos el Museo, tal y como lo conocemos, es una institución que nace a raíz del triunfo de la Revolución francesa (hay antecedentes de otros museos desde el siglo XVII, lo que no quita que se trate de una creación moderna) que abrió al público las colecciones reales, entre ellas, la más famosa hasta ahora, la del palacio del Louvre. Originalmente se pensó que entre sus funciones debían estar conservar, investigar, exponer y difundir las colecciones de las que se hiciera custodio o bien que históricamente poseyera. Se esperaba que fuera una institución, pública o privada, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y su desarrollo. Una institución, como se ve y en pocas palabras, típicamente moderna, a través de la cual se pretende el mejoramiento, intelectual, moral y cultural de la sociedad.

Es claro que esta concepción ha ido perdiendo vigencia, no sólo por ser blanco de un sinfín de críticas dirigidas a su propia naturaleza, como por el desarrollo mismo de la sociedad y la producción artística. Tratar de dejar atrás su concepción como mausoleo o templo del arte, ha llevado a los museos, quizás, al extremo opuesto, es decir, a realizar una serie de esfuerzos que los vinculen con sus públicos, desde los locales hasta los internacionales, desde la ampliación de sus servicios hasta venderse como si se tratara de franquicias como es el caso de los museos Guggenheim y Louvre, que han abierto “sucursales” aparentemente exitosas en el extranjero.

La misma intención por revertir las críticas llevó a la creación de otro tipo de instituciones (centros culturales, fundaciones, espacios multimodales, etc.) más dinámicas y con programas flexibles que atendieran, principalmente, la producción contemporánea. Con ello se vieron disminuidos los presupuestos de los museos y, quizás más grave aún, sus públicos y patrocinadores. Lo que crea, a su vez, un círculo vicioso pues al no haber recursos suficientes, los museos no pueden cumplir todas sus tareas, al no hacerlo obtiene menos recursos y así interminablemente.

Si el mantenimiento de los museos se vuelve cada vez más problemático, ni qué decir de su capacidad para adquirir nueva obra o renovar sus acervos. No se trata únicamente de la competencia con los nuevos espacios o que patronos de otros tiempos ahora abran sus propios establecimientos, sino de los precios que se manejan hoy día en el mercado del arte, precios que alejan principalmente a las instituciones públicas, pero que también mantienen al margen a las privadas. Agreguemos que en países como México la donación de obras e incluso de colecciones, no tiene muchos antecedentes y menos aun  estímulos de parte del estado para que suceda.

Como todo lo moderno, el Museo pasa por un momento de transición, en el cual debe adecuarse a las nuevas necesidades y demandas de la sociedad contemporánea. El problema es que en tanto lleva a cabo esos ajustes, se somete a las tensiones del libre mercado, el cual, como se sabe, requiere de crisis periódicas para subsistir, durante las cuales hunde y destruye hasta sus propios socios, por lo que el destino de estas instituciones podría estar marcado por los resultados de una de esas crisis, que como también se sabe, cada vez son más frecuentes.

Me parece que como sociedad debiéramos plantearnos cuál queremos sea el destino de los museos, principalmente de los actuales, los que se encuentran en funcionamiento, y si les reconocemos alguna función vital hacia el futuro de nuestra sociedad, hacer cuanto esté a nuestro alcance para que tengan, realmente, un mejor mañana.

Publicado originalmente en Milenio Diario.
Ver también: http://www.veryrepresentar.blogspot.com
Imágenes:
http://www.centrodelaimagen.wordpress.com
http://www.C4gallery.com
http://www.inquisitur.com
http://www.en.wikipedia.com

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.